viernes, 22 de agosto de 2008

Abre la boca

Abre la boca.

Vale.Primer paso, hecho.

Veamos el segundo. Di algo ("papá") ... esto.. di algo co-he-ren-te ("¿co..qué?").

Bueno, los inicios no siempre fueron fáciles. Ya se sabe, estamos demasiado acostumbrados a usar la boca para quejarnos de todo.

Solo salen reproches de nuestro aparato fónico aunque bien es cierto que la naturaleza del hombre, entiéndase hombre como genérico de persona que a priori goza de raciocinio y usa los cubiertos para comer, le lleva a sentirse inconformista y establecer la queja como medio de comunicación social.

Puede que a veces digamos cosas con un mínimo de sentido, no tanto para nosotros, que siempre tenemos interpretaciones que se escapan a ojos de los demás, sino para todo aquel que pulula a nuestro alrededor y que muy de cuando en cuando se para, te observa y prosigue su camino, habiendo entendido (o no) el mensaje que uno pretendía transmitir.

Es cierto que a veces resulta excesivamente complicado establecer una coherencia en nuestros pensamientos, muchas veces incongruentes a raíz del propio devenir de las cosas; pese a ello, no hay que renunciar al propio hecho de la comunicación, que a fin de cuentas no deja de ser nuestra carta de presentación, la esencia de uno mismo.


Pienses lo que pienses, y digas lo que digas, te doy un pequeño consejo: no seas quejica, que para algo, ya lo soy yo



Nos vemos en el camino, no dudes en saludar si nos cruzamos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

te has pasado al blogspot, como yo. Aunque yo conservo mis orígenes.

Un salto de nivel, sin duda. Aunque yo no me quejo...

Anónimo dijo...

no cierres la boca..a no ser que sea porque te la cierran

U know

jaja

un beso

Anónimo dijo...

Bienvenido a la blogosfera! Al menos a la mía...

El verano tiene eso, que aflata. Yo no soy nadie en verano. Necesito que haga fresqueta.

Un beset!